Desarrollo Integral

El CCPAR enfatiza en la importancia que es dada a todos los proyectos del ser humano, siendo el de nuestra propia vida el que no debe quedar inconcluso, dotándolo de un sentido existencial consigo mismo, el cual es desarrollado en la simultanea búsqueda por mejores niveles de bienestar y calidad de vida.

Tener un significado existencial; es una ley fundamental de la vida con un resultado máximo que es “Nuestra calidad de vida”. Nuestra organización se interesa en motivar, concienciar e informar como el estilo y la calidad de vida se expresa en mente, cuerpo y espíritu, con visión integradora orientada a un logro principal en la existencia del hombre, APRENDER A VIVIR CON RESPONSABILIDAD. Poniendo en juego a lo largo del ciclo vital el aspecto creativo, el interés humano y personal por el sentido y valor que se le otorga a la vida, donde están implícitas nuestras comprensiones y significaciones sobre bienestar y salud, las cuales promulgamos y aplicamos en la vida cotidiana.

Se trata de apoyar procesos de desarrollo autónomos, dignos, a favor de la salud mental y la estabilidad emocional. Se trata de un elemento que atraviesa múltiples dimensiones de la experiencia humana. Un entrelazamiento de talantes personales, comportamentales, relacionales, enmarcados en la universalidad y la noción de progreso.

En este sentido, la autonomía se valora desde el orden mental, físico, económico, moral, social y cultural. Ubicando las intenciones y proyectos de ser en el aquí y en el ahora, con una apertura mental, que permita la re-interpretación de la vida, del mundo, de las relaciones con otros y consigo mismo, en búsqueda de mejores posibilidades de vida y bienestar integral.

Razón por la cual, las exigencias del mundo de hoy invitan a forjar líderes de entusiasmo, con actitud positiva, permitiendo apaciguar las cargas del actual mundo caótico y acelerado. Siendo gestores de destrezas sociales consintiendo prácticas de paz, de armonía y de convivencia. Jóvenes capaces de perpetuar la capacidad de asombro, como una expresión de la riqueza existencial. Indicio del amor y gratitud por la vida como una actitud sabia, física, mental, social, humana y familiar.

De este modo, una buena calidad de vida no sólo implica deleitarse con el arte de saber comer, involucra el aprender a reconocer la importancia del tiempo, idea fundamental para evitar caer en constantes frustraciones, aprovechar el tiempo evitando sobre todo caer en el sedentarismo que es un factor determinante obstaculizador de procesos de autorrealización.

Creemos en jóvenes cargados de autonomía, autoestima, entusiasmo, determinación, pasión y perseverancia. Que conocen claramente el vínculo entre el querer, el poder, el deber y el necesitar.

Jóvenes portadores y transmisores de un humor marcado de matices de alegría, sin dar cabida al vacío interior, sin permitirse ser permeado por sentimientos de soledad, angustia y melancolía. Jóvenes moderados, esto es el ser autónomo e independiente, jóvenes que conocen sus límites, jóvenes que construyen una imagen gratificante del sí mismo. Cultivadores del arte, cultivadores de aficiones, cultivadores de prácticas productivas, de prácticas saludables, cultivadores de estudio, de trabajo, de un deporte, jóvenes que practican y se apasionan por la recreación, jóvenes que valoran e interactúan con agradecimiento con la naturaleza, jóvenes que acuden al encuentro consigo mismo, jóvenes que construyen prácticas de bienestar integral y desarrollo socio-cultural.

Abogamos por jóvenes constructores de proyectos de ser, que a lo largo de su vida planeen con objetivos y metas a donde quieren ir, una vida que no desconoce un recorrido con antecedentes implícitos. Un proyecto de vida con trasfondo, esto es lo que inspira a hacer o no hacer. Un sentido que bien puede fundamentarse en una ideología o en una espiritualidad y un estilo que constituye una forma de mostrar o representar el ser, marcado por gustos, actitudes e intereses. Lo que indica que se busca coherencia entre proyecto, sentido y estilo, en la construcción de identidades con orientación ética, pues al lograr una formación en valores, la construcción del sujeto se da desde el interior, aportando al sentido de vida. Dichos supuestos, benefician el reconocimiento del sí mismo, que a su vez es un factor primordial en la toma de decisiones, ejemplo de esto es, que la juventud necesita ser apoyada en su estilo de vida en su relación con otros grupos, ya sean de pares o edades similares, para aclarar su estilo de acuerdo a lo que encaja con sus intereses. Es así como el CCPAR encamina su labor como organización socio-cultural, hacia la comprensión de la situación actual de la juventud capitalina, con el fin de constituirse como una red de apoyo tomando parte en los sistema de ayuda de los cuales participan los y las jóvenes, donde invitamos a replantear las etiquetas que se han encargado de rotular comportamientos vistos como inadecuados, pretendemos movilizar las posturas de déficit desde los cuales se conciben tanto las dificultades como las necesidades de la juventud, optamos por un giro de las generalizaciones que inciden en la invisibilización de recursos indispensables que pueden ser considerados para afrontar crisis o impases de la población a la cual dedicamos nuestro trabajo.

Esto permite pensar en la posibilidad de asumir roles y, formas de vinculación en diferentes contextos y, donde desde sistemas de ayuda se apoye la emergencia de versiones posibilitadoras de vida. Este proyecto señala que el ser sujetos en redes facilita encontrar un soporte para tomar decisiones. Es así, como se considera el trabajo en relación con lo que Sluski (1996), define como la red social personal o red social significativa, la cual es definida reflexionando sobre lo siguiente:

Las fronteras del individuo no están limitadas por su piel sino incluyen todo aquello con lo que el sujeto interactúa –familia, entorno físico, etc- podemos agregar que las fronteras del sistema significativo del individuo no se limitan a la familia nuclear o extensa, sino que incluyen a todo el conjunto de vínculos interpersonales del sujeto: familia, amigos, relaciones de trabajo, de estudio, de inserción comunitaria y de prácticas sociales (p.37).

De esta forma, cualquier sistema de relación de los sujetos entra a hacer pate de su red social, con una perdurabilidad significativa en el tiempo y su historia; como un recurso fundamental y posibilitador de la vida humana.

Concluyendo, vale la pena recordar que la vida está hecha para ser replanteada y somos los gestores de nuestros propios procesos de desarrollo. Por ello, este escrito tiene como propósito dar cabida a la PRAXIS (“Acción & Reflexión) sobre los siguientes interrogantes:

¿Qué caracteriza nuestra calidad de vida?

¿Qué aspectos de nuestra vida actual podemos potenciar para aportar al mejoramiento de la calidad de vida y un bienestar integral?

CENTRO DE CULTURA POPULAR: “ACCIÓN & REFLEXIÓN”

BOGOTÁ – COLOMBIA

Referencias:

Slusky, C.(1996). La red social: Frontera de la práctica sistémica. España: Editorial Gedisa.

Llamado a la movilización para despertar a una realidad que necesita de nosotros, para luchar por un mundo que hemos contaminado interna y externamente!

Los seres humanos hemos asimilado ciertas costumbres peculiares  por aprendizaje y experiencias compartidas en escenarios de interacción, favoreciendo el posicionamiento del ego como un factor en constante funcionamiento olvidando que no es más que un mapa que nos ayuda a movernos por el mundo, no es más que actitudes apropiadas desde la infancia para ayudarnos a sobrevivir. Es lo que nos hace reaccionar como autómatas frente a experiencias inadvertidas, encontrando en el repertorio de comportamientos lo que parece ser más adecuado para el momento, tomando en cuenta lo que ha sido útil en el pasado. Sin embargo, el ego nubla con frecuencia la percepción del curso de acción adecuado en un momento determinado. Paula Horan (2009) considera que la tendencia al ego constituye una profunda escencia de la necesidad que tenemos de tener la razón. Pero, para tener la razón con frecuencia se logra estipular que los otros están equivocados, lo cual no sólo genera fricción con el sí mismo sino también con los otros, otros que terminan apartándose o de manera inconsciente terminan correspondiendo manifestando emociones y pensamientos tóxicos que terminan por generar malestar en las relaciones humanas.

La ira, el enojo, la irritación, el odio y el resentimiento en la vida del ser humano ha desempeñado un papel de represión sobre la misma especie. Represión sobre lo que el mismo Ken Wilber (1994) denominó  como el Atman, esto es la porción de vida, que bajo el manejo de emociones toxicas implica su subyugación en la prisión de una personalidad que no permite la expresión de la divinidad inherente al ser. Subyugación que representa una fricción interna irrumpiendo en el equilibrio psicológico, reconociendo que la fricción emerge del malestar e incomodidad experimentada por los sujetos a lo largo de la vida. La represión del sujeto involucra la privación de la sensación de ser fiel al Sí Mismo, lo cual implica desertar a lo que en realidad nuestro ser necesita expresar: elementos como la bondad, el agradecimiento y sobretodo el amor.

La cuestión del autodominio invita a replantear cómo es entendido el ser humano en términos de intelecto, emoción y cuerpo, buscando así la integración de sus diferentes dimensiones, ya que comúnmente son evidentes hechos como la disonancia cognitiva donde pensamos distinto a cómo sentimos y además actuamos en contradicción con ello.

Se trata de modalidades que indican que la personalidad humana está dividida en distintos yoes, muy diferentes entre sí, cada uno con su necesidad, con su impulso, con su dificultad. Apoyando la idea donde nuestro ser tiene partes niñas y adultas, partes egoístas y generosas, partes agresivas y compasivas. Para reconocer que en el escenario de la vida se extiende el performance de diversidad de personajes psicológicos, y está en el propio ser  articular los diferentes aspectos de la personalidad en búsqueda del control absoluto del pensamiento y el sentimiento para tener cierto dominio de la vida y el mundo.

Es así, como sabidurías de distintos tiempos y culturas de la humanidad han pensado al hombre como un todo constituido por esencia y personalidad. La esencia se representa en el ser antes de nacer, el self, el verdadero Sí Mismo, tiene más que ver como un sentido global del ser humano y la personalidad es una construcción durante la experiencia de vida. Es por eso que se incita a pensar en la esencia del ser y volviendo a la fricción interna, valdría la pena contemplar y vigilar el control sobre los estados internos para poder esperar que en la relación con los otros y con el mundo se desplieguen vínculos armónicos y satisfactorios.

Pensando en la realidad social, los pensamientos y los sentimientos tóxicos generan un estado de inadecuación y de incapacidad en la medida que se consolidan dificultades en las relaciones humanas, siendo así como la fricción pasa a ser un conflicto interno universal, entre el sujeto y su sombra, siendo esto lo que Jung precisó como las dos caras de la identidad psíquica. La sombra (inconsciente Freudiano) se presenta como rasgos psicológicos reprimidos, no visibles, considerados desagradables  y sinónimo de vergüenza por el sí mismo, por lo cual se busca no hacerlos evidentes frente a los demás. Razón por la cual se invita a un trabajo profundo y de transformación en el proceder con los otros y consigo mismo, de aspectos obscuros que frenan el dominio del sí mismo y el mantenimiento de relaciones satisfactorias. Esto ayuda a hacerle el quite a las trampas psicológicas, permitiendo ampliar la comprensión de la naturaleza del ser humano.

Así mismo, se considera que el entorno familiar y los diferentes escenarios de interacción social (escuela, amigos, grupos sociales, entre otros),  permiten la autoobservación del sí mismo, funcionando como un ente de retroalimentación que proporciona un amplio espectro de percepciones de los otros, las cuales establecen un vínculo importante con aquello que se es, situación que puede ser útil en el momento de replantear valores y formas de proceder, sentir y pensar que atentan con el equilibrio psicológico de los sujetos y el mantenimiento de relaciones armónicas con otros.

Cuando pensamos en el autodominio se considera que nadie puede apartar de la vida del hombre, la discordia, la miseria y la destrucción hasta que este sujete sus pensamientos y sus sentimientos. Por ello, es importante negarse permitir que la vida que fluye por la mente y el cuerpo sea calificada con la misma discordia que resulta de cada pequeña molestia que ocurre en el mundo que lo rodea. Razón que nos orienta a difundir una temática clave… lo que Jung considera como proceso de individuación que tiene que ver con procesos de auto-dominio, autonomía e independencia; proponiendo el despliegue de lo más profundo de sí para ser expresado en todo su potencial.

Por lo mencionado anteriormente, gestionamos la idea de consolidar un compromiso social que aborde los aspectos emocionales del ser humano, como un elemento que al ser replanteado favorece pensamientos y comportamientos benéficos, generando estados de armonía y serenidad en el entorno social y personal. Actualmente multiplicidad de disciplinas de diferente índole han admitido que se ha subestimado el potencial de crecimiento y bienestar psicológico del ser humano, razón que resalta la trascendencia de mantener un enfoque integral en la construcción de conocimiento del ser humano y comprensiones del mismo, donde la realidad del hombre sea abarcada desde diferentes lentes con el fin de lograr una sola mirada como unidad trascendente de todo lo existente. Lo trascendente viene siendo todo lo que se encuentra más allá del ego, entrelazado con aspectos de la experiencia y del comportamiento asociados con salud y bienestar que se presentan en la vida del hombre. Así mismo, lo trascendente rompe con los límites de la propia identidad y experiencia, en busca de niveles de conciencia… superiores!.

El CCPAR visualiza entonces, la búsqueda de trabajo interdisciplinario que abarque la complejidad y patrimonio de las experiencias humanas, con el fin de resaltar la comprensión de los procesos de la compleja y dinámica interacción en el acontecer cotidiano de los sujetos.

La idea consiste en aportar una noción de sentido y objetivo a la vida misma, esto permite sobreponerse a crisis existenciales y despertar en el hombre una inquietud compasiva por la humanidad y el planeta. Siguiendo las ideas de Wilber (1994) existen aspectos de la vida humana que pueden ser refinados y cultivados sobrepasando los límites de lo que conocemos dentro de un parámetro de normalidad, esto es, estados de conciencia, pensamientos, motivaciones y emociones que pueden trascender su papel en la historia del ser humano, a favor de su propio bienestar y desarrollo.

El poder que el conocimiento y la comprensión de la vida humana ha dado al hombre, es considerado como inimaginable y enigmático, ya que se discurre no se ha aprendido a usar del todo. Por ello, se propone la movilización de los estados tóxicos en el ser humano, ya sean estados en el orden de pensamiento o emoción, buscando trascender el ser a través de la autorrealización,  logrando una actualización de las potencialidades en un proceso continuo y dinámico que implica la autenticidad, la búsqueda y la expresión de valores que resalten el lado valioso y deseable del ser.

Entendida la autorrealización además como un proceso que implica descubrir el propio ser, límites y potencialidades, sinceridad y responsabilidad, elegir la opción del crecimiento, vivenciar sin temores, con serenidad, seguridad, con el ánimo de compartir y de escuchar a los otros. Siendo generoso, irradiando sentimientos y emociones positivas, dándose permiso de usar la creatividad en el área de las emociones, lo cual tiene grandes implicaciones de progreso en términos de enseñanza y aprendizaje, pues no sólo aprendemos el autodominio, sino también mostramos a otros el camino hacia la búsqueda del mismo. El autocontrol es una actitud de pro actividad frente a la existencia misma, que propicia iniciativas innovadoras. Constituye un primer paso para aprender a comprendernos a nosotros mismo, identificando nuestras emociones, vigilándolas para dominarlas; para romper las barreras del cinismo, de las disputas y conflictos, desarrollando empatía y tolerancia, para explorar habilidades apropiadas a nivel comunicacional.

Es un llamado a la movilización para despertar a una realidad que necesita de nosotros, para luchar por un mundo que hemos contaminado interna y externamente.