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Dos años de gobierno Petro

Las diferencias ideológicas del alcalde con una gran parte de la ciudadanía sobre el manejo de lo público, de la transformación social orientada a la justicia social, y la satisfacción de las necesidades primarias de la comunidad, especialmente la vulnerable de nuestra ciudad, no son precisamente el centro del debate en su gestión. El debate se encuentra más inserto en su pasado como guerrillero del M-19 y en sus múltiples errores y salidas en falso donde muy seguramente le ha faltado asesoramiento y consenso.

Por ejemplo, ha tenido falencias con el esquema de seguridad ciudadano permitiendo un aumento en la inseguridad a pesar del gran gasto en modernizar ese cuerpo policial y el aumento del pie de fuerza. Esta sociedad requiere de más policías, triste circunstancia a las que nos ha llevado la falta de educación y una cultura donde el dinero al ser tan importante se debe alcanzar de cualquier manera. La maya vial se encuentra en pésimas condiciones y no ha podido tomar una buena medida que evite la entrada de más carros en una ciudad donde debería disminuir el uso del vehículo.

El problema principal por el que se habla de su mala gestión se encuentra relacionado con las basuras, una ciudad de más de 8 millones de habitantes no puede darse el lujo de no recoger basuras por tres días, como tampoco improvisar con planes de vehículos deteriorados y en proceso de importación. La empresa privada en su pensamiento de beneficio y maximización no se interesa por prestar el servicio a la comunidad, es más, cuando se ve perjudicada intenta presionar para continuar en el negocio, al parecer al alcalde se le olvido un poco de la doctrina neoliberal de estos largos años.

Sin embargo, y mi interés en este escrito, es decir que Petro está haciendo las cosas de una forma transparente y con la convicción de que merecemos un espacio vital mucho mejor para nosotros y los que nos siguen.

Su decisión con las basuras, con la etb y con el hospital San Juan de Dios, ha mostrado  la falsa idea de que lo público no funciona y que solo el mercado es eficiente. La doctrina de Hayek y Friedman donde pregonan un mundo  regido por el mercado, creo monstruos tan grandes como la privatización de los servicios públicos. Es así que la salud, las pensiones, la educación y hasta los medios de comunicación se han ido entregando lentamente a los que tienen dinero para comprarlos, el status quo se mantiene y el rico sigue siendo rico y el pobre trabaja en las empresas de los ricos. Entonces sin que los medios destaquen la noticia, ya dijimos que son de los privados, etb se convierte en un negocio con proyección a telefonía celular, el negocio de las basuras ya no es para los millonarios sino que reporta ahorro para los consumidores con más recursos para los recicladores y un hospital no se cierra por la negligencia en el manejo de privados.

De su gestión me gusta ver un canal televisivo renovado e inteligente y un espacio donde la vida de los animales se respete. También me agrada ver una Bogotá humana donde existe el mínimo vital de agua potable, un POT donde la estratificación por zonas tiende a desaparecer y el aumento de años en escolaridad para una mejor preparación. Los ataques contra la corrupción de los gobiernos anteriores fue garantía de su transparencia que continua siendo premisa en la mayoría de sus actuaciones. Su elocuencia cae en la retorica sin embargo es interesante ver como nuestros anhelos de una sociedad mejor está siempre presente en sus palabras donde no reflejan odios ni venganzas. Interesante fenómeno en un país donde  acostumbramos a odiar a quien conocemos solo a través de los medios y donde un líder político se considera bueno cuando ataca al supuesto enemigo común.

Texto: Carlos Javier Leguizamo
Fotografía:
Juan Camilo Moreno

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