Imaginarios CCPAR

Reflexiones y Prácticas Discursivas

El dialogo como oportunidad de crecimiento y desarrollo social y humano


El crecimiento y desarrollo social y humano puede ser pensado desde los planteamientos de la ontología del lenguaje, donde el lenguaje se considera como acción, habla de lo que pasa en el sujeto y con la cultura de este, tiene sentido en el contexto; puesto que donde se desarrollan los actos, emerge la significación que se construye acerca de los eventos. La acción adquiere sentido en la referencia que tiene en la interacción, si bien todas las personas son responsables de sus actos, éstos se explican mejor en unas interacciones y no en otras. Esto da a entender que lo social no tiene que ver sólo con el ser humano, no es un problema que el hombre tiene consigo mismo, sino en la relación con los otros.

La correspondencia circular entre la acción y el lenguaje, resalta la importancia de las relaciones sociales que favorecen los actos humanos; así, los hechos, por sí mismos no tienen sentido hasta que generan una acción en el hombre que determina la interpretación de los mismos.

En el sujeto, la acción se pone en juego al enfrentarse, en el presente, con una serie de preocupaciones e inquietudes en torno a la vida cotidiana y a su quehacer, donde se construye el significado que configura la reinterpretación de su vida (esto es, transformar la comprensión de sí mismo y del mundo en el que se vive, expresando una forma particular de vida en búsqueda de mejores opciones). Circunstancia que hace viable la posibilidad de viajar en el tiempo: se habita en el pasado al conservar y superar la historia de vida, en dicha historia surge y se construye el futuro, disponiendo de un caleidoscopio de posibilidades de estilos de ser (proyectos de hombre), como una apertura al reconocimiento de las potencialidades de sí mismo. Por otro lado, el ser es lo que permanece igual, pese al constante acontecer histórico, es estático en cuanto se caracteriza por ser incompleto, infinito y por su determinada incertidumbre. De esto, se concluye que el hombre está haciendo elecciones o tomando decisiones constantemente a lo largo de su vida; conforme a lo expuesto, las posibilidades pueden abrirse o cerrarse, mostrándose el hombre como un ser paradójico; donde la angustia del ser, invita a responsabilizarse para vivir hacia delante o resolver no hacerle frente a sus posibilidades de movilización.

Es el hombre en la capacidad de hacer elecciones que lo benefician o lo perjudican a lo largo de su existencia, algo característico dentro de sus posibilidades de acción.

 


Intercambio narrativo resonante de la acción humana y de significados de vida


La paz se co-construye en la medida que todos los sujetos vivencian un permanente proceso de convertir-se, un proceso de subjetivar-se, que se conecta con los diferentes proyectos y planes de acción que se suscitan a lo largo de su vida.

A modo de intervención, en el caso de la acción del psicólogo, se busca desde un abordaje complejo que los sujetos comprendan y asuman su subjetividad (su ser sujetos) con la posibilidad de hacer una lectura diferente de situaciones de consulta o definidas como adversas (permeada por relatos saturados de inadecuación, incapacidad, sufrimiento). Se trata de poner en el sujeto la autoría de sus acciones y de sus decisiones para que empiece a narrarse de forma diferente, sin desconocer su identidad (su estilo de ser y estar en el mundo); el Yo que se ha construido con referencia a un mundo, a un orden de relación social, a un Yo que es relativo y,  así mismo, estable e impelido como un producto de la sociedad.

Así, los procesos comunicativos potencializan procesos de paz en el hombre y sus relaciones con otros, en la medida que se posicionan como equilibradores de diferencias y adquieren una vivencia de armonía en la consecución de la vivencia de los sujetos. Esto, pensando que el hombre es atravesado por procesos y discursos históricos y culturales, donde emergen narraciones y formas de puntuar los sucesos de la vida que facilitan la organización de la experiencia humana. Los valores y creencias no logran el sentido que se les otorga, hasta que lo conocido y definido de éstos se pone en circulación, a través de la palabra u otra forma de comunicar, desde la dimensión lingüística, emocional y de la acción. Lo mismo ocurre con las historias que se cuentan y viven en el constante devenir del hombre, de tal forma que los sucesos de la vida son narrados con un fin lógico, ya que en su constante interacción social, el hombre construye significados de su acontecer en el mundo que repercuten en su sentido de vida.

De esta manera, las narraciones determinan la acción humana y el intercambio narrativo da cuenta del significado que se construye ya sea frente a los valores y creencias, las narrativas mismas u otro elemento que haga parte de la manifestación de identidades consolidadas en un marco espacio-temporal particular.

 

La comunicación potencializa la riqueza global


Se potencializa la riqueza global cuando el lenguaje permite a las personas vivir en diferentes realidades, es mediador entre el hombre y el mundo al asumir la existencia de una forma de pensar. Atribuyendo una nueva característica donde no sólo se describen las cosas; además, se tiene la posibilidad de alterar la orientación de los acontecimientos. El lenguaje como acción, y creador de realidades (Echeverría, 2002), habla de su función activa, la cual es asumida para hacer que ocurran ciertos eventos o evitarlos. Esto confirma la idea donde constantemente el hombre abre y  cierra posibilidades para sí mismo y para los demás; de esta manera, producto de la interacción con diversos sistemas, se confiriere sentido a las interpretaciones con base en las cuales moldea su vida. Las realidades se crean en la medida en que realiza distinciones lingüísticas y de la capacidad de crear conexiones y conferir significado a las distintas distinciones. Así, la vida para el hombre es ese espacio donde se inventa a sí mismo (Echeverría, 2002), posibilitando la creación propia en medio de los acontecimientos cotidianos y la experiencia personal de vida. El lenguaje entonces, da cuenta de lo que el ser conoce, piensa y decide, adjudicándole cualidades, significados y características a las cosas que interpreta en sus relaciones con otros, con el mundo y consigo mismo. Lo que se experimenta en el mundo del lenguaje, tiene que ver con lo que Echeverría (2002) señala como las modalidades de ser, la capacidad de ver y no ver, y de aprender en el fluido acontecer de la vida.  Al considerar el sufrimiento como un elemento vital que emerge del lenguaje, se afirma la importancia de potencializar la capacidad en el ser humano de conocerse a sí mismo; de esta manera, buscar atenuar o apaciguar sufrimientos, sería parte de los esfuerzos que deben hacerse para aprender a hacer frente a los desafíos de la vida, desarrollando las competencias que posibilitan la satisfacción de la experiencia del ser. Es pensar en la responsabilidad que acarrea la existencia, donde el hombre entra a ser parte de las cosas que afectan su vida, tomando disposiciones frente a la forma como diferentes sucesos la impactan, e incluso, comprometen el sentido que ha construido sobre ella.

 

Comunicándonos en búsqueda de convivencia, paz y armonía


El CCPAR entiende al sujeto en contexto, buscando la visibilización de recursos de los cuales puede disponer, empoderarse y dirigir, a nivel personal y social, con el fin de construir nuevos y  saludables significados en torno a las vicisitudes presentes.

También consideramos fundamental el conocimiento sobre los marcos de referencia y los sistemas de significado que a nivel particular, familiar y cultural, permiten reconocer relatos de adversidad, y las experiencias de interacción que ponen en juego formas de lenguajear y emocionar pensamientos y acciones de la vida cotidiana.

Si bien el sufrimiento es visible en lo humano, es la interacción humana la que genera procesos continuos de movilización. Es así como es importante hacer un giro desde los sistemas de ayuda en la forma como se perpetúan relaciones de intercambio en los contextos en los cuales se mueven los sujetos. Señalando que, justamente la visualización de redes, abre la posibilidad de optimizar procesos cooperativos apoyando en términos de salud mental, lo que es lo mismo, en nuevas formas de vinculación que resulten más sanas para quienes participan de la organización en sus diferentes etapas y procesos en el tiempo. Se trata de generar relaciones más saludables para que las personas se auto-organicen frente a situaciones definidas en términos de sufrimiento (Dabas, 2006).

Redes de conversaciones & relaciones humanas


Pensándolo bien… al estar inmerso el hombre en un mundo lingüístico, desde Echeverría (2002), se entiende el lenguaje como fuente de apoyo y vía posibilitadora o limitante de lo humano. Entonces, el lenguaje se considera como un recurso indispensable para movilizar las formas como los sujetos, definen sus vivencias;  generando comunicación,  que Habbermas (1982), precisa como emancipatoria y libre de presiones. Lo que señala que el desarrollo humano es favorecido con matices de autonomía e independencia, pero validando al otro en cuanto a sus formas de ser y estar.

La propuesta socioconstruccionista por su parte indica que en el entramado de significados que se construyen en la interacción humana, emerge la realidad social; Payne (2000), habla sobre el interés de trabajar en torno a las relaciones entre sujetos y la urgencia de contemplar las normas culturales y sociales;  ya que las experiencias de los hombres y las formas de interpretar el mundo en que habitan y se desarrollan, emergen de dichas normas, orientadoras del curso de sus acciones y de sus decisiones. Esto permite tomar distancia de los procesos, que eran explicados desde lo intrapsíquico, pensando además que las normas son un referente simbólico, que no se necesita conocer de forma tangible, porque están presentes en el comportamiento y los procesos de comunicación permanentes, referentes que se subjetivan como verdades en las personas, grupos, comunidades, por eso, la necesidad de re-construir de manera constante la versión de realidad sujetas a normas del contexto y a las relaciones que se entablan con otros.

Es así, como Bruner (1990 citado en Payne 2000), por su parte señala que, “la forma misma de nuestras vidas, el boceto tosco y siempre cambiante de nuestra autobiografía que llevamos en la mente, sólo puede comprenderse por medio de sistemas culturales de interpretación” (p,52), entendiendo que, a través de los tiempos, se construyen sistemas de significación y formas de comprender los sucesos que acarrean la existencia humana.

Este pensamiento es en esencia, y de acuerdo con Balbi (2004), retomando a  Lyndon, la suma de formas comprensivas que a nivel personal buscan el conocimiento del mundo; las cuales se encuentran restringidas y muestran su interdependencia con el medio social, al compartir un lenguaje y sistemas de significación que se desarrollan, persisten y evolucionan en un marco histórico y cultural.

Finalizando, Ibáñez (1994), hace énfasis en una realidad social que se construye en el entrelazamiento de significados que se comparten en el entramado de relaciones entre sujetos, donde el fondo común de significaciones (construcción colectiva), facilita otorgar cualidades y características a los objetos que se conocen; y los procesos comunicativos, en todas las dimensiones del quehacer del hombre, comprenden la utilización de signos y códigos, que no sólo abarcan aspectos del orden del pensamiento, como lo son las interpretaciones o las comprensiones, también favorece realizar connotaciones socio-afectivas y designar acciones.

En suma, se da por entendido que la historia social no se encuentra determinada de forma rigurosa. Considerando que hay hechos sociales que son estables por que intrínsicamente mantienen una marca histórica, es decir, tienen memoria. Es la misma identificación del tejido reticular de relaciones sociales y las prácticas humanas, lo que facilita la constitución de los momentos donde se construyen comprensiones de la evolución de lo humano, y de los sujetos como tal. La dimensión histórica, le sugiere a las personas que al tomar decisiones orientan sus acciones hacia uno de los posibles recorridos que el pasado muestra como alternativa, así como a futuro las posibilidades son múltiples, pero en su momento las elecciones y los acontecimientos señalan que solo una, será realizable.

 

 Comprendiendo la experiencia humana…


Enfocados en la oportunidad de valorar las realidades construidas en las redes de conversaciones que se sostienen en el fluir de la convivencia y de constantes modos de relación entre sujetos, se muestra cómo el papel del lenguaje, trasciende su labor en la descripción de la experiencia humana para abordar modelos comprensivos de la misma.

Se resalta que las conversaciones impulsan y estructuran las ocupaciones del hombre en su vida cotidiana. Además, han implicado un papel fundamental en la aproximación e inclusión de la dimensión emocional y afectiva de los seres humanos; al reconocer que los intercambios comunicativos constituyen coordinación de acciones donde es posible dar cuenta de la manera como los sujetos tienden a alejarse o acercarse a otras personas, a escenarios de interacción particulares o a situaciones que tienen implicaciones adversas o saludables. Las emociones más allá de entenderse como una respuesta fisiológica, tienen grandes implicaciones en las relaciones, en la comunicación; al instituir una forma de expresar algo en un momento determinado, además de informar si hay contento o descontento al hacer parte de una conversación, también señalan cómo se encuentran las personas y esto habla mucho de por qué son como son, en su capacidad de sentir, de experimentar el amor, la tristeza, miedos, angustias, tristezas, entre otros. Se trata de actitudes o disposiciones hacia el mundo, o estados de ánimo que se involucran en las respuestas del ser respecto a modalidades de elegir y hacer frente a posibilidades de comprender su mundo y que pueden entrar a ser parte de su constitución en cuanto ser.

Considerando lo expuesto, se considera el entrelazamiento de la experiencia, de la acción y de la emoción que se imprime en las conversaciones, como un elemento que posibilita en los sujetos la elección y la construcción de proyecto de hombre, cuya orientación puede ser hacia el bienestar o el malestar. Entendida la búsqueda del bienestar como un proceso directamente relacionado con la reflexión que emerge de conversaciones, que permite a los sujetos hacerse cargo de su propia existencia y crear o visualizar posibilidades de resarcimiento frente a dilemas de sufrimiento. Esto quiere decir que, las posibilidades de bienestar o sufrimiento se construyen en el lenguaje, lo que permite pensar que hay diálogos que plantean alternativas frente al sufrimiento, abogando por resignificar las experiencias del ser en torno al padecimiento.

Es así, como el lenguaje se posiciona como un aspecto vital para re-pensar la vida del hombre, Echeverría (2002), lo considera como una dimensión ontológica fundamental de la existencia humana que centra su atención en las cuestiones que acontecen en el mundo y por las cosas que lo modifican. Es el Dassein (ser en cuanto es o ser y estar en el mundo), lo que hace visible al hombre, lo que permite crear y re-crear realidades y otorgarles sentido a partir del entramado de relaciones simbólicas que favorecen la construcción de significados.

Cuando se considera que el lenguaje es un fenómeno relacionado con la sociedad, se entiende, de acuerdo con Iñiguez (1997), que éste es un proceso de orden social que emerge en las estructuras que se organizan y construyen desde los sistemas humanos. De tal forma que los modos de organización social, en términos de reglas, normas, e incluso, modalidades de significación, caracterizan la producción de un discurso, destacando que la construcción del conocimiento sobre el mundo, la propia vida o el sentido de lo humano en general,  se da en la actividad social, puesto que es socialmente que el hombre existe. Echeverría (2002), asume que “los individuos actúan de acuerdo a los sistemas sociales a los que pertenecen. Pero a través de sus acciones, aunque condicionados por esos sistemas sociales, también pueden cambiar tales sistemas sociales”(pg, 62). Desde la ontología del lenguaje, se reconoce que el sentido de lo humano se moviliza al reivindicar y legitimar diversos discursos sujetos a un contexto cultural e histórico particular, al validar pluralidad de modalidades de pensar la existencia del hombre y de pensar-se el hombre a sí mismo. Por otra parte, el Dassein señala la eventualidad de interpretar hechos; las personas construyen interpretaciones sobre sí mismas y en sus relaciones también son interpretadas por otros, dichas interpretaciones  se ponen en juego a lo largo de las prácticas lingüísticas, lo cual muestra la posibilidad de un ser en constante movilización y de discursos culturales que también son actualizados constantemente en el mundo conversacional. Frente a esto Bruner (1991), aclara que el lenguajear (dinámica del ser en el fluir del lenguaje en su relación con otros),  favorece la comprensión y transformación de la realidad, que trasciende la descripción; así, la re-creación de la realidad es un proceso interdependiente de la emergencia de novedosas interpretaciones de la misma.

Finalmente, retomando nuevamente a Echeverría (2002), el lenguaje instaura una plataforma de aprendizaje, donde los sujetos tienen la probabilidad de expandir su capacidad de acción, de tal forma que al repertorio de comportamientos se incorpora lo que antes no se hacía; esto va de la mano, con la posibilidad de integrar interpretaciones o juicios positivos de los hechos y experiencias de la vida cotidiana, también ocurre que pueden ser calificados de forma negativa. Esto fundamenta el hecho en el cual un problema está soportado en una interpretación; por lo tanto, al movilizar la interpretación, lo que es percibido como un problema, puede presentarse como un caleidoscopio de posibilidades, dentro de las cuales, lo esperado es que en la práctica sean realizables. Respecto a las posibilidades de desarrollo, se repara en la idea que el hombre debe responsabilizarse del ser que encuentra como suyo al hallar que es un mundo que no ha sido escogido y, el mundo que a lo largo de la experiencia es elegido por los sujetos, además de configurar un particular modo de ser, puede resultar de agrado o desagrado y sobretodo, tiene una considerable carga de incertidumbre y, por consiguiente, de angustia. Esta idea resulta un desafío para las personas, puesto que son invitadas a vivir hacia adelante, proyectándose al futuro construyendo posibilidades y alternativas de diseño de vida, y generando un compromiso con las acciones emprendidas en el presente.

Pedagogía humana y desarrollo


A lo largo de la historia de la humanidad se ha consolidado un interrogante que invita a reflexionar sobre el papel del hombre en el mundo, el interrogante es ¿Cómo existe el hombre?. En este sentido, la relación que el hombre tiene consigo mismo y las cosas que lo rodean, está dada en un momento histórico particular, dentro del continuo proceso global de la evolución.

El sujeto como ser en el mundo, da cuenta de su subjetividad, no aparece sin estar implicado en el mundo, se expresa en relación con el mundo. Mostrando desde corrientes filosóficas que los procesos pedagógicos se ocupan no sólo de interrogantes y modalidades de pensar, también de ser, de sentir y de comportarse.

En la experiencia del hombre la pedagogía ha sido determinante en términos de desarrollo, siendo así como los sujetos a través del lenguaje y de modalidades de comunicación  ha favorecido la co-construcción y validación de saberes en diversidad de prácticas sociales. Saberes que al poner en juego en la experiencia humana; en el conversar, el comprender, el relatar a sí mismo se constituyen en una fuente de conocimiento para otras generaciones.

Es así como la pedagogía humana abarca la comprensión interdisciplinaria y sistémica de la vida como una consecución de metas a favor del bienestar, donde los saberes son co-construidos y validados en cualquier práctica y en diferentes contextos.

Esto implica que se entrelazan los saberes, lo que se quiere hacer (la intención) y llegar hacer, en la necesidad de transmitir eficazmente experiencias e información obtenida del diario vivir; se trata de una huella histórica de aprendizaje que se hace evidente en el comportamiento humano.

De este modo, las generaciones emergentes continuarán co-construyendo comprensiones del mundo, de la humanidad y del sí mismo en un proceso recursivo de enseñanza-aprendizaje. Con fines de mejoramiento de la calidad de vida y de bienestar. Esto hace que dentro de los propósitos del hombre, se encuentre el desarrollo inmerso en procesos sociales donde el mismo ha sido el agente transformador. Esto es, la misma restauración socio-humana que identifica acciones en forma innovadora.

Es esta forma activa de relación del hombre con el mundo se trascienden los parámetros básicos de subsistencia instaurando el proceso de humanización. Donde el trabajo humano se dota de un sentido y finalidad que no es externo al ser, por el contrario es un medio de autorrealización.

Por ello,  tanto el entorno como el conocimiento de los sujetos se orientan a una búsqueda para satisfacer inquietudes y posibilidades que permiten alcanzar metas propuestas en un proyecto de ser. Sin embargo, es indispensable considerar que la vida humana se ve atravesada por procesos abductivos donde se da importancia a la flexibilidad como una manera de replantear variedad de intereses, habilidades, decisiones e incluso las mismas interpretaciones y significados acerca de las realidades del mundo y del sí mismo.

La vida es el ideal que se persigue, en la medida que se le concede planeación, objetivos, metas y sobretodo propósito para saber adónde ir de acuerdo a la experiencia vital adquirida.  Esto involucra la vivencia cotidiana del ser humano enmarcada en proyectos de ser donde surge la posibilidad de poner en juego aptitudes y recursos. Se trata de la visualización de las competencias de las personas en relación con el contexto. Siendo así como el hombre tiene la posibilidad de anticiparse a su futuro en una búsqueda constante de autorrealización.

Se entiende entonces que la experiencia humana involucra aspectos de orden afectivo y emocional que favorece la co-construcción de comprensiones de la función del hombre en la tierra y así mismo, orienta actitudes y comportamientos propios del ser humano. Concluyendo, el proyecto de vida viene siendo, una filosofía de aprendizaje donde se implementan métodos, formas de proceder e instrumentos que entretejen la experiencia del hombre con variedad de disciplinas, ciencias, formas de generación de conocimiento. Situación que ayuda a mejorar el conocimiento de la existencia del hombre y constituye una gran herramienta en el arte de educar seres cambiantes en un mundo cambiante.

 

 Acción & Reflexión

Históricamente, se ha encontrado que al relatar acontecimientos de la experiencia humana, se gestan cambios en la manera de pensar las cosas; el conocer deja de ser un tema definido desde procesos intra psíquicos, contemplando la aceptación del mismo como una acción distribuida y situada entre las personas y dentro del maco espacio-temporal, esto plantea la posibilidad de la circulación del conocimiento. Posibilidad que se extiende al pensar en la apertura al lenguaje del ser desde un plano ontológico. Considerando El Lenguaje del Ser como la capacidad creadora del hombre donde el lenguaje abre los límites en la comprensión del ser, ya que todo lo que se puede conocer, expresar o caracterizar de él se pone en juego en los diálogos intersubjetivos y se representan en el lenguaje; así, todo lo que existe en la dimensión de lo humano, se construye y es aprehendible en el mundo y en las prácticas lingüísticas, demostrando que la realidad emerge en el lenguaje, a través de los entrelazamientos de significados e interpretaciones que los sujetos hacen de su experiencia, a lo largo de su aprendizaje.

De acuerdo con lo planteado, se inicia el camino hacia la reflexión y la ontología del lenguaje, dándose un paso para mejorar la comprensión del hombre, la cual se encuentra enraizada en un continuo desarrollo cultural. Constituye una mirada del hombre hacia el sí mismo, donde se resalta la particularidad de su modo de ser en el mundo.

La interpretación de lo que significa el ser humano está en constante devenir en un mundo de interacción humana; lejos de pensarse como inacabada lleva en sí una idea de continuidad de carácter finito, y sucita su existencia en un contexto social, facilitando el despliegue de la acción de conocer. La actividad social expone la disponibilidad para construir significados más allá de lo visible para el hombre. Podría considerarse que el hombre, al detenerse a pensar en sí mismo y en el mundo donde se mueve y es, genera un quiebre posibilitador de la reflexión acerca del direccionamiento que le ha dado a su vida. Este quiebre promueve el aprendizaje y, en ocasiones, aboga por la incorporación de nuevas competencias en la forma como el sujeto se compromete, se involucra y se ocupa de las cosas que forman su mundo y la significaciones que se derivan de esta relación.

Acción + Reflexión = PRAXIS!!

Es el ser quien define las cosas en cuanto son, y el lenguaje entra a jugar un papel fundamental porque no sólo define la constitución del hombre y su mundo; también, a través de la reconstrucción lingüística, favorece la emergencia de nuevos significados y se amplían los marcos comprensivos de los hechos, accediendo a los fenómenos que no son propiamente lingüísticos; en el momento de construir significados que permiten realizar diferentes interpretaciones alrededor del ser y estar en el mundo. Desde esta perspectiva, la incertidumbre que se presenta en la ontología del ser, lenguajea sobre la dificultad de hacer explícitas todas las formas como las tareas en la cotidianidad, facilitan la aprehensión del mundo del sujeto y de su vida. Señalando que una mirada ecológica y contextual piensa y se preocupa por el intercambio permanente de signos, códigos, símbolos de los sujetos y su mundo de relaciones, donde tiene lugar el juego de mensajes en la comunicación donde se entrelazan significados sujetos a la PRAXIS concreta, cotidiana, permeada por normas, leyes, marcas y legados socio-culturales, donde la interacción y la forma de vinculación del ser humano facilita las comprensiones (explicaciones), que toman una forma propia y frecuente en el momento de apropiarse y conocer el mundo.

 

 

A COMPROMETER_SE… INVOLUCRAR_SE… OCUPAR_SE…